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miércoles, 3 de noviembre de 2010

Mi Futuro.


Sus gruesos labios siempre al degustarlos me dejaban un ligero sabor a cereza, disfrutaba acariciar su rostro, repasar con mi mano las perfectas facciones que componen su rostro, mientras la otra se encargaba de tomarla por su cintura, era bajita para su edad, o no sabría decirles si yo era el alto. Me separe un poco para poder brindarle lo que día a día mostraba en mis labios, siempre y cuando ella estuviera a mi lado, sonreí de la manera mas tierna que pudiera, me gustaba seguir enamorando aquellos ojos soñadores.
-¿Me viste jugar ayer?...-
-¡Sí! estuviste...- la interrumpí
-¡Jugué de lo más! Di todo lo que pude, me dijo ayer le Coach que si sigo así, esa beca tiene mi nombre ¿No es genial? Solo tengo que concentrarme más y dejar atrás las distracciones...- bese sus adictivos labios rápidamente y me separe un poco de ella -¿Estas bien?- le interrogue tomándola entre mis brazos, al ver que sus ojos no me mantenían la mirada ni unos segundos. Tome su rostro de manera suave para que mi mirara, sonreí nuevamente antes de besar suavemente sus labios y posteriormente su delgado cuello -¿Que pasa chiquita?- me esmere por tener alguna respuesta ya que la seriedad no era algo que la distinguiera, de echo si algo me mantenía a sus pies era ese incomparable alegre carácter con el que siempre cargaba.
-Nada- contesto en un susurro, tomando una de mis manos y llevándola hasta sus labios, para regalarme unos cuantos besos.
-¿Entonces?- insistí, al tiempo que la tomaba completamente entre mis brazos, era la mejor sensación del mundo tener su delgado cuerpo entre el mío, mientras mis labios se entretenían en la epidermis de su cuello y en un pequeño tramo del escote de su blusita.
-No pasa nada ¿No confías?- interrogo mostrando aquella sonrisa la cual tenia minutos de no aparecer en sus gruesos labios.
-Claro que confío parece que quien no confía eres tu...- me mostré seguro
-Sabes que la confianza que te tengo es infinita- beso mi mejilla, mientras con su mano acariciaba la mejilla libre de mi rostro -es solo que...- agrego y guardo silencio.
-¿Que es lo que pasa?- pregunte soltando el agarre para poderle mirar aquellos ojos.
-¡No me mires de esa manera!- comento antes de golpear suavemente mi hombro -Sabes que odio que hagas eso...-
-Solo te presto atención...- mencione al tiempo que nuevamente la tomaba entre mis brazos y la acercaba lo mas posible a mi cuerpo, simplemente era imposible vivir lejos de ella -Anda solo dime...-
-Tal vez no es el lugar correcto para esta conversación- argumento mientras miraba de un lado a otro los pasillos de la escuela.
-Solo dime, amor- trate de darle confianza y de que hablara.
-Pues... pues...- me miro intimidada -Lo que pasa es que...-
-¡HEY! ¡Linley! ¡Tenemos entrenamiento hermano!- La voz de mi compañero nos distrajo, cuando me reincorpore solo sentí de manera rápida sus labios sobre los míos.
-Platicamos en un rato, ¡Yo te busco!- grito casi en medio del pasillo, tome la mochila que había dejado anteriormente en el suelo y comencé por caminar hacia el gimnasio.
Observe a cada una de las porristas dentro de la cancha y sonreí cuando la ultima guiño un ojo, caminaba con la mente fija en la seriedad de mi novia, cuando siento un ligero peso desde mi columna hasta mis hombros, me supuse quien era por lo que con una mano trate de ayudarla a sostenerse.
-¿Como amaneciste?- pregunto al tiempo que comenzaba a caminar a mi costado, pasando su brazo entre el mío.
-Excelente ¿y tu muñeca?- me asegure de besar su mejilla.
-Tan bien....- sonrió- ¿Y tu novia?-
-¿A que viene tu pregunta Abbie?-interrogue mientras la miraba fijamente, sus manos comenzaron por jugar con el inicio de mi playera y detuve sus manos antes de que fuera tarde.
-¡No lo puedo creer! Aun no terminas con la chiquilla...-
-Abbie- argumente
-¡No, No, No! No hay peros me entiendes...-
-No la quiero lastimar, se lo prometí....-
-¡Hay que tierno! Pero vamos, es una chiquita de primero, tu ya estas en tercero, es parte de la vida escolar, aparte nada los une, es una niñita; aun no entiendo que haces con ella, te doy hasta hoy, ¡No mas Linley! No puedo seguir viviendo yo detrás de ustedes, te eh aguantado dos meses así no esperare más...-
La rubia sabía lo que quería y realmente yo no tenía claro nada, no sabía si estaba enamorado de Abbie o solo me gustaba pasar varias noches con ella, porque era obvio que Blake me tenía donde quería, jamas me había sentido como me siento con ella, al igual y es solo la adrenalina de estar con una nena, pero realmente algo pasaba dentro de mí cuando mis brazos vivían con ella entre ellos, o cuando mis labios rosaban los suyos cada vez, o sus caricias purificaban mi persona.
-¡CINCO VUELTAS A LA CANCHA Y TERMINA EL ENTRENAMIENTO!- grito el Coach tras dos horas y media de pesado ejercicio, termine el trabajo con el resto de mis compañeros, y entre con ellos a las regaderas. Estaba molesto tenía minutos buscando la playera limpia que deje en mi casillero, eran las típicas bromas de los chicos, pero esta vez me había colmado la paciencia.
Sus reconocibles manos comenzaron a acariciar desde mi espalda baja hasta llegar y dar un relajante masaje en mis omóplatos.
-¿Pesado entrenamiento eh?- interrogo antes de colocarse frente ami y besar mis labios, aquellos por los cuales cada noche me volvía loco, bueno ni tanto. Camine hasta colocarla entre los fríos casilleros y mi cuerpo, mientras repartía salvajes besos en mi cuello.
-¡Hola!- al escuchar su melodiosa y suave voz inmediatamente me separe de ella, pero era demasiado tarde, aquellos grandes ojos brillosos que la distinguían se perdían entre las lagrimas que en ese momento estaban atrapadas dentro de sus parpados -Lo siento- musito con su voz quebrada.
-¡NO! ¡NO! Blake espera...- grite viendo su espalda, se giro sobre sus pies y Abbie paso justo a nuestros costados, girándose de frente a mi cuando ya estaba detrás de ella, realizando señas de que era hoy, o hoy -Blake- musite su nombre para llamar su atención.
-¿Que pasa?- interrogo mirándome como aquella vez que la mire por primera vez, fue el primer día de clases, recuerdo bien que me la comí completamente con la mirada, era la siguiente chica en mi lista, pero su primera sonrisa y sus ojos me indicaron que tal vez seria la ultima, la indicada, pero al parecer a medias de la relación cambie de opinión.
-Creo que sería mejor dejar todo....-
-Si yo también lo creo- añadió haciendo una mueca, y cuando la primera lagrima resbalo por su mejilla, fue cuando el remordimiento comenzó por calcomirme por dentro.
-¿Que me querías decir hace rato?- interrogue cuando teníamos mas de media hora parados, recargados en las puertas de las regaderas entre las toallas y los uniformes del equipo. No me gustaba el silencio por su parte, se que lo que hice estuvo mal, pero, pero todos lo chicos lo hacen ¿No? -Después de todos somos amigos ¿o no?-interrogue, haciendo que girara su rostro y me mirara de aquella manera cautivadora, unas ganas irresistibles azotaron mi cuerpo, sin pensarlo otra vez, coloque mi mano en su cintura y la atraje rápida pero delicadamente hacia mi cuerpo, para comenzar uno de esos besos por los cuales moría cada mañana que amanecía con Abbie, acariciaba su rostro queriendo aprenderme todas sus facciones aquellas las cuales rogaba nunca olvidar, mis manos estaban vueltas locas entre su cintura y su cadera y que decir de mis hormonas las pobres hace mucho que no sabían controlarse ante gran monumento frente a ellas, introduje un poco de fuerza para elevarla un poco y colocarla bien entre la puerta de la regadera y mi cuerpo, mientras me impregnaba de su única y floreciente esencia, sonreí al momento de continuar con el beso para percatarme de que todo estaba bien, pero obviamente no respondió de la misma manera en cambio fue ahí donde todo termino, se separa lentamente sonriendo apenada.
-Lo siento- ¿Pero que le pasa a esta chica? ¿No puede ser mas tierna? ¡Me descubre con otra mujer besándome y no me cachetea ni me dice algo que me haga sentir miserable! ¡Comienzo a besarla desesperamente y se separa pidiéndome disculpas! ¿Es enserio? -Estoy embarazada.
Hizo que todo el mundo se detuviera en un instante ¿Un bebe? ¿Papá yo? ¿Un bebe? Era renunciar a todo y comenzar por asegurarme de su futuro ¡Pero que mierda ni siquiera tenía el mío seguro! ¡Ni siquiera sabía que haría el día de mañana...!-
-No quiero que te preocupes, yo me encargare de todo solo quería que lo supieras por si...-
-¡No! Es mío, es mío y te... te amo Blake y te voy apoyar, seremos una familia-
-¡NO! ¿que pasa con tu beca? ¡No quiero arruinar tu futuro! Es algo con lo que puedo lidiar!-
-¡NO BLAKE! !TE AMO NO ENTIENDES ¡EN MI VIDA HABRÍA DICHO ESO, PERO TU LO CAMBIAS TODO, TE AMO BLAKE, Y NO NECESITO NADA PARA COMPROBARLO, PROBABLEMENTE ESTABA COMETIENDO EL ERROR MAS GRANDE AL DEJARTE, TE AMO, ERES TU LA MUJER CON LA QUE ESPERO TENER UNA FAMILIA, NO LO ESPERABA TAN PRONTO PERO YA QUE TE AMO BLAKE!-

Así fue, pueden creer que fue la ultima vez que le grite en la vida, ahora llevo viviendo con ella diez años y pensar que apenas ella cumplirá viente y seis y yo casi treinta, la vida nos bendijo con tres nenas más y espero que sean más, sobre la beca, tras tener a la primera hermosa me uní nuevamente al equipo y la universidad me acepto, Blake comenzó a tomar clases nuevamente pero tras el segundo embarazo las dejo y mejor se dedico a hacer la mejor ama de casa del mundo, cada noche tras salir de cualquier juego o entrenamiento ruego por llegar a casa y estar junto a mi familia, en cuento a Abbie sigo teniendo mis encuentros casuales con ella, al fin y al cabo hace años mi futuro era ella.