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lunes, 11 de octubre de 2010


Ahí estaba del otro lado del salvaje y oscuro lugar, su perfecta e inconfundible sonrisa me indicaba donde estaba precisamente, sus manos sostenían una copa de cristal la cual me imagino contenía cualquier Martini ligero, no era muy buena tomando, su grupo de amigas eran un poco más irreverentes, mostrando su rebelde comportamiento bailando arriba de las mesas del lugar o simplemente estando con cualquier tipo, rápidamente se notaba que su edad no era la indicada para el lugar, pero al ser de las chicas más conocidas de la ciudad no se les negaba nada. Podía percatarme que su amiga le indicaba que no la dejaba de ver, por lo que cruzamos miradas por milésima vez en la noche y sonreímos al tiempo.

-¿Por qué tan aguado idiota?- interrogo mi mejor amigo sacándome de mis pensamientos, mire la botella que sostenía en mis manos y le di un gran sorbo antes de responder.

-Aun no comienza lo interesante- conteste sonriendo a la chica frente a mí desde el otro polo del lugar.

-¿Conociste a alguien?- esta vez pregunto interesada su novia, Chelsea.

-Para nada, solo eh estado aquí- respondí y me pare inmediatamente para dirigirme hacia la barra de bebidas del lugar. Mientras esperaba el adicto liquido me gire sobre el alto banquillo para observarla nuevamente, era sumamente hermosa, cualquiera que pensara lo contrario está completamente ciego, aquellas ondas negras ahora estaban completamente alaciadas aumentando el largo de su suave cabello, su maquillaje era un poco más cargado producto de la salida nocturna, a pesar de que sus amigas eran intrépidas a la hora de vestirse ella seguía manteniendo esa inocencia que la caracteriza, sus zapatillas eran de tacón alto, pero dudo que me pasen ya que su estatura era mínima.

-¡Aquí esta!- grito el servicio del bar, tome la copa con mi mano derecha y de un solo sorbo me la acabe, para comenzar a caminar hacia mi objetivo. Estaba a punto de llegar, pero su mejor amigo lo hizo segundos antes que yo, por lo que regrese a la barra del lugar, tome la primera copa que estaba sobre la barra y la bebí por completo.

-¿Bailas?- interrogue a la primera linda chica que paso frente a mí. Era casi imposible que se negara, en cambio casi todas en el lugar morían porque alguno de mis amigo o yo mismo las invitemos a bailar, era la diversión de cada fin de semana para nosotros, casi siempre era una nueva lindura por semana, casi todos en la ciudad conocían nuestro comportamiento, el único quien hace poco había dado un paso importante al tener una sola chica, era mi mejor amigo Hutch. La chica prontamente sonrió y tomo mi mano, la guíe hacia la pista por la parte desnuda de su espalda, analice bien su anatomía mientras avanzábamos y no estaba nada mal, obviamente llamaría su atención logrando mi cometido.

La rubia era muy buena bailando se movía rápido cuando la canción lo requería y lento cuando el ritmo era más sensual, varias veces tomaba mis manos para guiarlas a sus caderas, cualquier hombre siquiera hubiera esperado a que ella lo guiara, pero ese no era lo que yo quería. Gire mi rostro para observarla, ya estaba sola y algo sería por lo que le tocaba ver, se dio cuenta de que la observaba, sonrío con una mueca de lado y se paró tomando su pequeño bolso de la mea que compartía con sus amigas. Me aleje un poco de la chica con al quien bailaba pero al percatarse tomo del cuello de mi arrugada camisa atrayéndome hacia ella.

-¿Por qué te vas tan rápido?- interrogo besando parte de mi cuello, alce la vista hacia la puerta principal del local, donde me miraba decepcionada, para después solo darme la espalda.

-Enserio me tengo que ir linda- mencione retirando sus manos de mi camisa.

-¿Dónde te escribo mi número?- pregunto segura sacando un brillo labial de una de las bolsas de su diminuta falda. Espere a que rayara números en mi ante brazo y se alejó, sin antes regresar y besar mis labios. Era uno de los besos, sinceramente y sin ser malvado con la linda rubia, mas asquerosos que habían dado y mira que se de eso, sus labios se movían sin sentido sobre los míos. Se alejó y limpio con su dedo índice el restante de labial en mi rostro. Me aleje lo más pronto posible.

-¡HEY! ¡HEY! ¡HEY! ¿A dónde tan pronto?- interrogo Hutch con una botella en sus manos.

-A casa- respondí tratando de escaparme, pero me tomo por el cuello y me entrego la botella.

-¡Ven! Disfrutemos con nuestros amigos- menciono –Y con mi hermana y sus amigas- menciono y prontamente comencé a caminar hacia la mesa, y ahí estaba, hablaba sin parar con Chelsea, pero al verme rodeo sus ojos. Una de las amigas se me acerco moviendo sus caderas tentadoramente, uno de mis amigos se percató llamando la atención para que todos en el privado reservado se percatarán, incluso ella. Los movimientos de la chica eran avanzados para su edad, me invitada a colocar mis manos sobre su cuerpo, pero estas se quedaban estéticas.

-¡No seas tonto Hermano!- grito Hutch sosteniendo a Chelsea de su cintura.

Y regreso aquel chico que se había durante dos meses regreso, aquel chico que había desaparecido mientras mi estancia con ella regreso, mis manos se colocaron en la cintura de la chica y comencé por acercarme a la intrépida niña que se movía al ritmo rápido de la música sosteniendo una copa en sus manos. Uno de atrevidos pasos me hizo carcajear, al momento de mirar a donde se suponía que se encontraba no la encontré por lo que deje de bailar en seco.

-¿Qué pasa? ¿Por qué te vas? ¿A dónde vas? ¿Por qué dejas de bailar?- eran varias de las interrogativas que logre escuchar, observe a mi alrededor y ahí estaba, la rabia corrió por mis venas al verla tan cerca de él, ¡¿No se suponía que solo era su amigo?! La forma de abrazarla era tan sucia, me indicaba que el tonto buscaba algo más, por lo que avance seguro hacia donde estaban, al estar más cerca me pude dar cuenta que por sus mejillas corrían lagrimas por lo que apresure mi paso, sin tan siquiera decir algo levante mi puño y baje al chico,

-¡Déjalo! ¡Déjalo!- la gente rápidamente se percató del pleito por lo que nos rodearon e incitaron a que se hiciera más grande el problema. Espere a que el chico se pusiera de pie y rápidamente sentí el caliente golpe en el área de mis labios, pase mis dedos por estos y sangraban, por lo que prepare otro puñetazo a su rostro pero las manos de mis amigos me detuvieron.

-¡Tranquilo viejo! No es nada- menciono uno de ellos, alejando también a mi rival, recordé el porqué de la pelea, y me pare para que mi vista la buscara.

-¿Dónde está?- interrogue a Chelsea

-Déjala tranquila- comento murmurando para que Hutch no se diera cuenta.

-¡¿Dónde está?! ¡Maldita sea Chelsea!- exclame molesto.

-Se fue- menciono intimidada, tan pronto acabo de hablar comencé por moverme entre la multitud hacia la puerta de salida, del lugar.

Ahí estaba daba la espalda hacia mi perspectiva, pero cualquiera sabía que estaba triste, molesta, se recargaba sobre uno de los autos de mis amigos, mientras mantenía la cabeza baja.

-¡¿Estás loco?!- exclamo cuando trataba de aferrarme a su cintura -¿Por qué lo golpeaste?- interrogo molesta mientras me aventaba.

-¡Teníamos un trato!- Exclame moviendo mis manos –El cual estabas a punto de romper-

-¡Tú lo hiciste primero! ¿Crees que no vi cómo te comías a la rubia?- comento apuntándome – ¿Sabes qué? Eso ni siquiera me importa, al final ya sabía que eras así, no sé porque seguía teniendo falsas ilusiones, pero golpear a James es algo que no esperaba-

-¡¿Encima lo defiendes?! Tenía que hacer algo, el estúpido te mira siempre con una lujuria incontenible, ¡Y tú le das paso a seguirlo asiendo! Te abraza asquerosamente ¡Y tú te dejas! Te ínsita a siempre estar con él ¡Y tú siempre estas con él!-

-¡Es mi mejor amigo!-

-¿Y qué? Tú eres… eres- mordió su labio inferior esperando mis palabras, rodee los ojos y me dispuse a recargarme a un lado de ella -¿Estas bien?- interrogue a los minutos de incomodo silencio. Prontamente me vi rodeado de sus delgados brazos, pase mis manos a su baja espalada y la atraje más hacia mí, haciendo más reconfortante el abrazo, su cabeza recargada en mi pecho me llenaba de tranquilidad y pronto aquella rabia que sentía se había marchado, en cambio, su presencia tan cerca me había inundado de serenidad. Bese varias veces su cabellera y guie mi mano izquierda hacia su cuello, dejando la derecha en sus caderas. Aleje su rostro un poco de mi anatomía y con mi mano izquierda limpie las lágrimas que corrían en sus mejillas.

-Perdóname- mencione antes de besar su mejilla, tome su mano y la guie hacia mis labios, bese una y otra vez su tersa piel y su sonrisa apareció nuevamente, enterneciendo la situación –Lo que pasa, es que suelo ser celoso

-¡No! ¿Enserio? - menciono con sarcasmo, antes de carcajear, haciendo que mis nervios aparecieran, como lo hacen siempre que estoy a su lado.

-¡Que mala eres!- mencione abrazándola por su espalada baja, un poco más arriba de sus glúteos, para sostenerla, mientras reía. Regreso a su postura, mientras jugaba con sus manos con el cuello de mi camisa. Teníamos minutos abrazados y olvidamos que estábamos completamente expuestos ante todos.

-¿Quieres que nos vayamos ya?- interrogue con ganas de estar más a solas con la chica.

-¿Me llevas?- interrogo sonriendo, rodee los ojos indicándole cual era la respuesta y comenzó por caminar delante de mi tomando mi mano, deshice el agarre y me aferre a su cuerpo por detrás, caminando abrazado detrás de ella. Su cabeza llegaba a la altura de mi pecho y aun con zapatillas, por lo que todo mi peso recaía en ella.

-¿Qué auto trajiste?- interrogo ya que sabía que mi auto estaba aún en el taller.

-El de mamá- mencione cerca de su oreja, introdujo su mano entre mis labios y su oído y aproveche para besar de nuevo su tersa piel.

Abrí la puerta del copiloto para que tomara asiento, rodee el automóvil y subí, coloque el cinturón de seguridad y la mire antes de encender el auto. En el primero de los semáforos, aproveche para besar su mejilla y colocar mi mano en su pierna, acariciando suavemente por encima de los leggins que vestía.

Bajo del auto tomando mi mano, después de que abrí su puerta, me recargue rápidamente en el auto y hale su cuerpo hacia mí, besando su cuello.

-¿Tienes hora de llegada?- interrogo curiosa, alce mis cejas queriendo descifrar lo que insinuaba.

-No me dan hora de llegada- mencione sonriendo.

-¡Que tonta! Olvide el hecho de que eras un hombre hecho y derecho que no necesita de un horario- menciono antes de sonreír -¡Anda pasemos!- comento jalando mi mano, hacia el interior del portón de su casa, me asegure de que el auto tuviera alarma y avance tras ella.

Entramos sin problema a la ya conocida casa para mí, avance por los anchos pasillos y pase el cuarto donde casi siempre solía estar. Habitamos su cuarto y cerré la puerta de este por si Hutch regresaba a casa temprano.

Me recosté en la cama mientras se dignaba a retirarse todos los accesorios que llevaba puestos así como los altos zapatos y los guardaba en el closet. La observaba pacientemente, era típico estar en su habitación los fines de semana, así que sabía que después de que se cambie vendría una corta sesión de besos, un poco de televisión y después me iría. Mis parpados pesaban más de lo normal, y lo último que escuche fue su vos dándome permiso para encender el televisor.

Abrí los ojos cuando la minúscula presión en mi cuerpo me extrañaba, al percatarme coloque mis manos en su espalda y sonreí.

-Te quedaste dormido guapo- menciono besando mi mejilla

-Estoy cansado- mencione besando su frente, para regresar y sonreír.

-Bésame- imploro con una tierna mirada, sonreí de lado dándole confianza y coloque ambas manos en su cuello, para comenzar a acercarme lentamente, roce suavemente nuestros labios antes de unirlos y comenzar con un tierno, apasionado y tranquilo beso, lo único que se podía escuchar en la habitación era el son del duradero beso, era uno de esos que me robaba el aliento, una que otra vez mordía suavemente mi labio inferior y superior para no perder la picardía del momento, mientras mis manos se paseaban por sus espalda, las suyas, jugaban en mi cuello.

-¿Quieres ver alguna película?- interrogo poniéndose de pie, para escoger algún título, tomo la primera cajilla, la apunto con su dedo índice sonriendo

-Siempre vemos esa- brame sentándome en el acolchonado.

-Es mi favorita- agrego y coloco el CD, para regresar y sentarse a un costado mío, pase mi brazo por su cuello y tomo mi mano para besarla, sentir el rose de aquellos largos y acolchonados labios en mis manos, regreso a mi cuerpo las ganas de besarlos nuevamente, por lo que sin preguntar, tome su rostro lo gire lentamente y rompí el espacio que nos separaba para degustar aquella adicción. Me fui recostando lentamente, mientras me lo permitía, sentir lo pequeño y frágil de su cuerpo por debajo del mío era una nueva sensación para mí, nunca nos permitíamos llegar a más, por lo que no sabía cómo reaccionaría mi cuerpo. Me acomode perfectamente bien sobre de ella, mientras el beso continuaba, a lo lejos podía escuchar el inicio de los diálogos de la película y segundos después solo el sonido de nuestros labios unidos.

-Te amo chiquita- mencione una vez que me dio el tiempo de tomar aire. Sonrió apenada y se escondió en mi cuello.

-También te amo, Peter- susurro en mi oído desatando las hormonas de este. Mis manos tomaron sus manos y las coloque encima de su cabeza, comencé con una serie de besos pausados en su cuello, giro su rostro para darme abrirme más el paso a su suave piel, retiro sus manos de debajo de las mías y las llevo hacia mi nuca para dar una serie de relajantes caricias. Regrese a lo adictivo de sus labios y el beso nos fue llevando, sus manos acariciaban la piel desnuda de mi torso, producto de la camisa retirada hace segundos, me recosté sobre de ella y bese por unos segundo el poco escote de su blusa, comencé por acariciar sus caderas por debajo de su blusita, mientras aun nuestros labios estaban unidos, sentí como sus manos buscaban el cinturón de mi pantalón y los nervios invadieron mi cuerpo. Miles, Miles de veces había estado con chicas, pero esto era algo más, realmente quería que ella sintiera que la amaba y no solo cuestión de sexo, quería entregarle algo más, quería que se sintiera segura, protegida, amada. Comencé a mover mis labios desde la comisura de los suyos, pasando por su mandíbula hasta llegar nuevamente a su cuello, me abrí paso en la blusita y besaba un poco más debajo de su pecho, sin ser irrespetuoso, movimientos involuntarios comenzaron en mi cuerpo, moviéndome suavemente sobre de ella, escuchando leves sonidos que sus labios emitían al sentir mi humanidad sobre de ella.

-¿Segura?- interrogue –Podemos para aquí, no hay problema amor…- mencione nervioso

-¡Hey! Peter…- tomo mi rostro y me hizo mirarla, desvíe un poco la mirada por su pequeño y perfecto cuerpo y regrese a aquella hipnotizante mirada café –Te amo- agrego antes de cortar las distancias y besarnos nuevamente, aproveche la situación e hice lo que nos proponíamos, sus manos apretaron fuertemente mi espalda, y sus dientes invadieron el área de mis hombros.

-¿Duele mucho?- interrogue preocupado, tratando de no envestir tan fuerte, sonrío como pudo llenándome de confianza, bese sus labios una vez más antes de comenzar con una serie de movimientos más rápidos, una ola de calor aumentaba en el cuarto, no me importaba nada en absoluto, era obvio que era la primera vez que pasaba por una situación igual y me sentía el hombre más orgulloso del mundo por poder ser yo quien disfrute de ella como mujer y sabía que era para siempre. Tras unos minutos mi cuerpo estaba completamente exhausto, me deje caer a un costado y prontamente sus brazos invadieron mi cuerpo, pase mi brazo por debajo de su anatomía y la atraje hacia mí, tomo mi rostro con ambas de sus manos, me acomode de perfil hacia ella y unió nuevamente nuestros labios, pero de una manera diferente, eran miles de sensaciones encontradas, sentía como miles de fuegos artificiales estallaban en mi interior, con el rose de sus labios, lleve mis manos a su espalda y continúe con el amoroso beso, mientras nuestras manos jugaban a cubrir con caricias nuestros cuerpos. Enredamos nuestras piernas y me separe un poco de sus labios.

-Siempre serás el único- menciono sonriendo y acariciando mi rostro, con sus pequeñas manos -¿Qué le diremos a Hutch?- interrogo cambiando su rostro a uno con obvia preocupación.

-Entenderá que te amo, estaremos bien después de esto- agrega besando su respingada nariz.

-Soy su hermana menor, te matara después de saberlo…- afirmo, haciéndome recordar lo imposible de la relación, era una pequeña de dieciocho años, mientras yo estaba en la plenitud de mi adultez con veintidós años.

-Moriría por una buena causa- carcajeo, música para mis oídos, y se acercó a besar mis labios.

-Eres un tonto- hablo entre risas.

-Comencemos algo, olvidémonos de todos y de todos, algo serio sin importar nada, te amo, no podría soportar más sin saber que eres solo para mí-

-¿Sin importar nada?- alzo una ceja y beso mis labios rápidamente, una y otra vez,

-Hasta el fin del mundo- mencionamos al unísono y me deje atrapar de nuevo por su anatomía sin importar el que pasaría mañana o en unas horas, mi libertad comenzaba al estar con ella y nunca acabaría, su increíble carácter me atapa a ella, no quería y no aceptaría el dejarla ir, la perfección de su persona arrasaba con la debilidad que sentía por ella, a su lado era tan vulnerable, inundaba cada parte de mi cuerpo con la fuerza de su personalidad, me estaba entregando completamente a ella, para que hiciera lo que quisiera y deseaba conmigo, no importa que solo que este a su lado. La conclusión realmente la amaba.

Ahí estaba del otro lado de la rosada habitación, su perfecta e inconfundible sonrisa me indicaba que no se arrepentía de nada precisamente.

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