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lunes, 25 de octubre de 2010

La vida que imagine...

Exploto en carcajadas antes de golpear de manera suave mi hombro, para después recargarse en el y seguirse riendo.
-¡Eres un tonto!- exclamo tras mi absurdo comentario, comencé a reír por su reacción, asegurándome de no moverme tanto para que no retirara su cabeza de mi hombro, la mire un par de segundos reír antes de que se incorporara -¿Porque dices eso? ¿Te consta? ¿Alguna vez la hiciste hacer eso?- interrogo entre risas, obviamente recordando lo que antes había dicho.
-No, es decir, pero se le nota ¿No crees?-
-¡Claro que no!- la mire con sarcasmo -¡Okey! tal vez si pero no me gusta andar criticando gente cuando aun no la conozco, no hay que ser prejuiciosos- comento antes de mostrar su linda sonrisa, tome la botella de refresco frente a mi y le di un sorbo antes de volver a hablar.
-No soy prejuicioso, solo digo lo que creo, mi opinión ¿Que eso es malo?-
-¡No!- río suave- ¿Porque seguimos hablando de ella?- interrogo antes de llevar un poco de alimento servido en la mesa frente a ella.
La observada detenidamente, que era lo que la hacia tan especial, tan única, tan sencilla pero a la vez tan concreta como mujer; y no era para nada fea, en verdad era una de las chicas mas hermosas de la localidad.
-Amor...- la voz de Kathie me hizo reaccionar, volteandome hacia ella.
-¿Que pasa linda?- mostré mi sonrisa ante la rubia chica, quien me respondió con un rápido beso en los labios.
-¿No quieres irte ya? Estoy algo aburrida...- comento haciendo que todos los miembros de la mesa, quienes eran mis mejores amigos, me miraran espectrantes.
-Pues...-
-¡HAY CHICOS! ¿Porque esas caras largas? ¿Porque se va? Vamos a lo mejor la chica le tiene alguna propuesta mas interesante que estar sentados en una mesa viendo bailar gente y sin hacer nada- recito mi mejor amiga, las miradas cesaron y se pusieron de pie para despedirme sin haber tomado siquiera alguna decisión.
-¿Estas molesto?- interrogo una vez en la camioneta
-Estábamos pasando un buen rato- conteste sin darle una respuesta certera, a los pocos segundos sentí el peso de su cabeza en mi hombro, y sus manos acariciar la mía una y otra vez.
-Tu eras quien pasaba un buen rato, siempre lo haces cuando esta con ella...- ¡Hay vamos de nuevo! retire mi mano de entre las suyas para según yo manejar con mas comodidad.
-Te lo digo enserio, ¿Porque siempre tienes que estar con ella? ¿Sabías que durante toda la noche me estuviste ignorando? No me molesta que sea tu amiga, es decir, a mi también me agrada muchísimo y el tiempo con ella se va volando, aunque siga creyendo que es una arrastrada, ¿Pero es necesario que me trates así cuando estas con ella? Soy tu novia...-
-Lose, se que eres mi novia, no me lo tienes que recordar a cada hora- agregue con un poco de molestia, por la manera en que la había ofendido.
-Puedes dejarme en casa y regresar con tus amigos, no me molestara, se que cada uno de nosotros necesita su tiempo y si tu lo quieres pasar con ellos no me molesta en lo absoluto- respire profundo antes de abrir su puerta y tomar su mano para ayudar a bajar, podría estar molesto pero mamá me enseño a ser siempre un caballero -¿Estas tan molesto que no quieres despedirte como normalmente lo hacemos?- interrogo tomando mi rostro para llevarlo hacia el suyo y degustar de sus labios una y otra vez, mis manos se colocaron rápidamente en su cintura jalándola un poco más hacia mi, camine a cuestas con ella para recargarnos en la barrotes que adornaban su casa -Te amo tontito- susurro sobre mis labios antes de unirlos nuevamente en un beso lento y con pasión.
Levante mi mano para despedirme, una vez que la vi dentro de su casa, aun lado de su hermana mayor, encendí el motor para dirigirme a casa, a pesar de todo había sido un día pesado desde el inicio de este. Estacione el auto lo mas cerca que pude la puerta y me asegure que "Doggie", la mascota de la familia, tuviera comida y agua entre a la casa.
-¡Buenas Noches!- grite al cerrar la puerta con un tono gracioso.
-¡Hola!- al escuchar su voz mi sonrisa regreso de nuevo a mi cuerpo -¿Como te fue hijo?- interrogo al tiempo que besaba su frente
-Bien má-
-¿Porque regresaste temprano? ¿No era la boda de uno de tus mejores amigos?-
-Pues sí, pero Kathie estaba cansada, así que la lleve a casa y me vine hacia acá- respondí- aparte así tengo a mi mamá solo para mi- bese su mejilla
-¿Alcanzaste a cenar?- interrogo introduciéndose a la cocina, ya había cenado hace minutos atrás, pero un plato de comida caliente de ese hermoso ser que me dio la vida nunca esta de más.
-¡Con permiso!- grito mi hermano mayor, corriendo por las escaleras.
-¡Hey! ¿A donde?- pregunto mamá al verlo casi irse de la casa, sonreí al ver que aunque el chico sea un señor de veintidós años mamá seguía teniendo el control, así que camine hasta recargarme en la columna donde varias fotos de mi mamá hacían presencia.
-Iré a recoger a Arabelle- mi pierna resbalo pero pude detenerme a tiempo al escuchar su nombre.
-¿Porque vas....- no deje terminar a mamá
-¿Porque iras tu? ¿Cuando te hablo? ¿A donde la llevaras?- lance el cuestionario con un poco de molestia, siempre supe que mi mejor amiga sentía algo por mi hermano mayor.
-Tranquilo, esta en buenas manos, soy yo- añadió antes de salir apresurado de casa, dejando que me tragara el enojo y los posibles celos.
-Bueno...- hablo mamá -¿Que quieres de cenar?-
-Sabes que má, se me quitaron las ganas- comente y subí apresuradamente a mi habitación.
Una de la mañana, Una con diez minutos, Una con quince minutos, Una y media, Una con cuarenta y cinco minutos, Dos de la mañana, Dos con diez minutos, Dos con quince minutos, Dos y media, Tres de la mañana, Tres con quince minutos...
¡Por Dios! ¿Porque tardaba demasiado? El lugar estaba a veinte minutos y su casa a diez. Mi cabeza me estaba volviendo loco al imaginarme escenas donde mi hermano mayor y mejor amigo, protagonizaba una buena noche a un lado de Arabelle. Las imágenes daban vuelta a mi cabeza, haciéndome no poder dormir ni un minuto.
En cuanto escuche la puerta principal cerrarse y los pasos en la escalera, me reincorpore, para salir de mi habitación y toparmelo en el pasillo.
-¿Porque tardaste tanto?- interrogue curioso -Es decir ¿Todo bien?-
-¡Claro!- sonrió -Deberías de compartir mas seguido a la chica- menciono antes de guiñar un ojo e introducirse al baño.
¿DEBERÍA DE COMPARTIR MAS SEGUIDO A LA CHICA? ¿Que demonios significaba eso? ¿Que se suponía que hicieron las tres horas que estuvieron juntos?
Abrí mis ojos cuando el sol por mi ventana era demasiado, tras una refrescante ducha, tome cualquier par de jeans y algún sweater, y baje.
"El desayuno esta servido, fuimos por tu papá a la ciudad, no te quise despertar, te encargo el campo y un beso. Te ama Mamá"
Comencé por desayunar en compañía de la soledad que un buen sábado podía ofrecer, recogí la mesa, lave y acomode los trastes que utilice y salí de casa para comenzar por asegurarme de que en casa todo estuviera bien. Tome la manguera y la coloque en las primeras macetas de mamá, para comenzar por regar el enorme jardín de mamá.
-¡Hola!- la mire detenidamente y regrese a mis quehaceres -Hola...- agrego nuevamente con un tono distinto en su voz -¿Estas molesto?- ese era de mortificación.
La mire nuevamente, pero esta vez lo hice de arriba abajo, después de todo soy un hombre y ella una linda mujer, sin decirle nada comencé a caminar hacia la casa, asegurándome de que la manguera esparciera el agua suficiente. Abrí la puerta de entrada y siquiera espere a que ella entrara deje cerrarse la puerta -Que grosero eres, paso a saludarte y mira como me tratas- exclamo una vez dentro de casa, procedí por seguir ignorando su presencia. Tome la ropa limpia que estaba cerca de las escaleras y comencé por subir, pudiendo escuchar las suaves pisadas, me imagino de sus botas vaqueras cafés, sus favoritas desde que las tiene, aventé la ropa correspondiente a mi hermano mayor a su habitación, para entrar a la mía y acomodarla precavidamente.
-Traía un excelente humor y mira lo que haces, me lo espantas ¿Feliz tonto?- estaba molesta, jamas le gustaba que alguien la hiciera menos, o la ignorara, simplemente no lo soportaba, seguí sin contestarle.
-¿Fue tan buena la noche con él?- No quería, se los juro que no quería, pero era la única manera en que le dijera la palabra. Pude escuchar sus leves carcajadas, haciendo que el enojo tomara mi cuerpo, me gire bruscamente para poder mirarla fijamente.
-¿Que tienes?- interrogo sonriendo -¿Porque estas tan molesto?-
-Lo sabes perfectamente-
-No, No se de que hablas-
-¿Piensas negarlo? Entonces ¿Fue tan malo?- su rostro cambio
-¿A que te refieres?-
-¡A QUE TE METISTE CON MI HERMANO MAYOR! ¡Eres tan arrastrada! ¡Tú mi mejor amiga! ¡La chica que siempre defendí y antepuse, te metiste con él! Sin importante tan siquiera un poco nuestra amistad...-
-¡NO! ¿De que hablas? ¿Que sucede? ¿Eso te dijo él?- pregunto consternada -¿Enserio crees eso de mi?- su mirada me estaba ablandando y después aquellas lagrimas en los ojos me pudieron.
-Perdón- susurre tratando de abrazarla, pero interpuso sus brazos.
-¿Escuchaste lo que me dijiste?- interrogo apunto de salir de la habitación, pero mi mano tomo de una fuerte manera su muñeca.
-Podemos aclararlo- agregue ante la preocupación de saber que la podía perder.
-No me interesa arreglarlo...-
-¡Tu no entiendes!- grite desesperado
-No la verdad que no, justamente ayer hablábamos de que no hay que ser...- mis manos tomaron de una manera brusca su rostro hasta poder callarla con mis labios, sus brazos pusieron resistencia, pero al final fue mi fuerza la que gano.
Cada rose con sus labios era un estallido de sensaciones en mi interior, los nervios en mi cuerpo aumentaron al saber que era ella de quien se trataba, al grado de no saber que hacer con mis manos las cuales estaban torpes en su cuello, mientras ella solo se atrevía a tomar ambas de mis mejillas. Decidí usar mi experiencia en estos temas y mordí sutilmente su labio inferior, haciendo que se relama y tocara la puntilla de su miembro, logrando que mis nervios se intensificara, camine hasta acorralarla en la puerta, y acelere un poco la velocidad del beso, el cual seguía siendo tierno y único. En un y abrir y cerrar de ojos el maravilloso momento se acabo, ya que coloco sus manos en mi pecho y me retiro.
-¿Que hacemos? Tu tienes novia...- Linda, se preocupa pensando en la otra chica, sin saber que ella es a quien amo. Las palabras simplemente no salían de mi boca, necesitaba tiempo para acomodar todo mi interior tras impresionante shock.
-Belle...- la llame de aquella única forma que yo solía utilizar, me acerque y la tome suavemente del cuello, abriéndome paso entre su liso y castaño cabello, pronto sus brazos rodearon mi espalda y nos fundimos en un cariñoso abrazo. Nos separamos y fue cuando mis labios buscaron de nuevo los suyos, giro su rostro pero estaba acorralada entre la pared y yo, coloque mis manos con mas seguridad en su cintura, y de nuevo busque su boca, nuevamente giro su rostro, pero esta vez una de mis manos en su cintura se traslado hasta tomar su rostro y acercarla hacia mis labios.
El beso era suave, delicado, con todos los sentimientos a flor de piel, quería demostrarle más de lo que cualquier chico le había demostrado, sus manos aun mostraban inseguridad ya que caían a sus costados como si nada, tome una y la lleve hasta alrededor de mi cuello, y la otra la coloque en mi espalda, mientras continuaba en la tarea de satisfacer mi adicción con mi nueva droga la cual eran sus labios, ladee mi cabeza para darle entrada a mi miembro bucal, pero sin hacer del momento un fogoso y asqueroso, en cambio lo hacia de manera delicada. Sonreí durante el beso para darle confianza y de pronto, sus dos manos comenzaron por dar lentas y deliciosas caricias detrás de mi cuello.
Tome sus caderas con algo de fuerza pero a la vez siendo sutil y delicado, la acerque lo mas posible a mi cuerpo y la despegue de la pared para comenzar a caminar hacia mi cama, la coloque de una manera tierna sobre el acolchonado, sonriendo y sin detener el contacto de mis caricias en sus caderas, una que otra vez me aventuraba a acariciar su epidermis directamente, es decir por debajo de su blusita, pudiendo darme cuenta del estado de su cuerpo, el beso en sus labios ceso y fue dirigiéndome sutilmente y de una manera sexy, debo añadir, hacia su cuello, mi mejilla rosaba con la epidermis de su cuello, mientras degustaba su suave piel. Me levante un poco para deshacerme de mi playera, la cual estaba lo suficiente húmeda, producto de sudor que la increíble mujer debajo me hacia expandir en mi cuerpo, sus manos con algo de vergüenza se posicionaron en mi espalda desnuda, y podía sentir como con la yema de sus dedos iba descubriendo sensaciones nuevas. Pude darme cuenta que de nuevo algo la intimidaba ya que cuando comencé por desabrochar el primer botón de su blusita sus manos, de nuevo volvieron a sus costados y movía su cabeza constantemente.
-¿Que pasa?- interrogue mirándola a los ojos, sonrió tiernamente y tomo mi rostro para besar mis labios lentamente.
-¿No crees que vamos muy rápido?- hablo con inseguridad antes de sonreír avergonzada, la verdad sentía que era un inicio lento, pero quería darle toda la confianza.
-¿Crees?- interrogue dejándome caer aun lado de ella, levante su cabeza y la coloque arriba de mi brazo, para complementar un abrazo.
-No lose, no se nada de esto, sabes que nunca llego a mas de un beso y luego los sinvergüenzas reciben una cachetada- argumento haciéndome sonreír, momentos antes ya me había dado cuenta de su pureza e ingenuidad, pero no sabía a que grado hasta ahora.
-Deberíamos de salir, los vecinos han de estar de imaginándose lo peor ¿Y que tal si llega tu mamá? ¡No que vergüenza...- exclamo poniéndose de pie, tomando mi mano para ayudarme, me senté en la orilla de mi cama y arrogo mi playera desde el suelo para que de nuevo la vistiera, se acerco de una manera dulce y tome de su cintura para colocarla sentada sobre mis piernas, sonreí para darle confianza antes de probar sus labios una vez mas.
Tras unos minutos se puso de pie y comenzó a salir de mi habitación, tome su mano y camine detrás de ella.
-¿Ya almorzaste?- interrogue antes de salir
-Sí- sonrió y salimos juntos, corrió hacia el jardín, haciendo que mi cabeza una vez mas me restregara que ella era la mujer que amaba. Sus carcajadas eran la mejor melodía que pudiera escuchar durante esa mañana, tomo la manguera y comenzó por mojar mas las flores de mamá, me acerque por su espalda, hasta tenerla entre mis brazos y cerrar el abrazo justo en su abdomen.
-¡Estas loco! Tienes vecinos- murmuro alzando su rostro, para verificar si alguien tomaba en cuenta a los chicos enamorados del jardín.
-Te amo, eso es lo que me pasa- mencione seguro de mi mismo, haciendo que la pequeña se gire entre mis brazos para verme fijamente, mordió su labio de una forma inolvidable y concluyo besándome.

-¿No te quedas a comer Arabelle?- interrogo mi madre
-No, muchas muchas gracias pero no...- me pare hasta tomarla de la cintura pero retiro mis manos rápidamente -Ya me tengo que ir-
-¿Te acompaño?- interrogue tomando las llaves de la casa
-No esta bien así no te preocupes...-
-¡HAY! No hijo, llévala a casa- afirmo mamá haciéndonos salir juntos, camino hacia mi camioneta, pero me le quede viendo alzando una ceja.
-¿Qué?- río, música para mis oídos -¿Que te pasa tonto?-
-Iremos caminando, vives a poco tiempo-
-¡Claro!- comenzó a caminar fuera de la barda que rodeaba mi casa, y tome su mano una vez que la había alcanzado, varias veces retiraba su mano, pero mejor la tome de la cintura para que no pudiera negarse.
-¡Hey! ¿Que pasa?- interrogue una vez que también retiro mis manos de su cintura.
-Todos en este pueblo te conocen, no quiero tener problemas con Kathie, ella... ella es tu novia-
-Pero ahora estoy contigo-
-Lose... y me fascina, pero ella es tu novia, no debes seguir haciendo esto-
-¿Te molesta que te abrace?-
-¡NO! Muero de ganas de ser yo quien entre a cada evento entre tus brazos, pero mientras no puedes seguir con tanta obviedad ¿Me entiendes?, No mas abrazos en público, besos, caricias, ahorita lo hiciste frente a tu madre y solo llevamos horas con esto, no quiero que el pueblo me catalogue...-
-Entiendo- Me molestaba, pero estaba en lo cierto, por lo que proseguimos caminando como siempre lo hacíamos cuando íbamos a su casa.
-¡LLEGUE!- grito abriendo la puerta de su casa, para pronto sentir aquellos pequeños brazos rodearme.
-¿Como estas?- interrogue a la pequeña hermosura.
-Bien ¿y tu?- la tome entre mis brazos, mientras me introducía mas en la conocida casa.

-SEMANAS DESPUÉS-
-¡Tienes días prometiendo que la dejaras!- exclamo molesta
-¡Lose! Pero amor me es difícil, tengo una vida echa a su lado...-
-¡NO! ¡NO! Estoy harta, estas jugando a dos puntas, y hasta hora me estoy dando cuenta-
-¡NO! Si con alguien estoy jugando es con ella, a ti te amo, en verdad lo hago...-
-No quiero sonar posesiva, pero es que quien se detiene aquí soy yo, quien quedara mas soy yo, ¿Me entiendes? No quiero marcarte una fecha, pero solo tienes una semana para acabar con ese noviazgo, llevas cinco prometiendolo y no lo haces, una semana mas es lo que puedo darte...-
-¡Gracias! ¡Gracias!- Tome su rostro -Te amo- bese sus labios, pero sus manos hicieron presencia nuevamente en mi pecho.
-No aquí hay demasiada gente- susurro y se separo, para regresar a la mesa donde estábamos y continuar con la cena de cumpleaños de mi madre. Camine tras de ella, un tiempo después, para no levantar sospechas, pero la gente de cualquier manera no es tonta. Tome mi lugar a un lado de Kathie y bese sus labios cortamente.
-Enserio muchas gracias que me pueden acompañar...- menciono mamá -Es uno de mis mejores cumpleaños, aparte mi hijo tiene que darles una noticia-
Sabía que la iba a destrozar, pero tenia que hacerlo, no podía tenerla mas a mi lado sin ser algo más.
-Yo y Kathie nos comprometimos- hable seguro una vez que estaba de pie, para escuchar, los miles de aplausos y sentir abrazos por todos lados.
-¡Felicidades! ¡Me alegro! ¡Ya era hora! ¡Era su destino!- entre otras cosas que escuchaba cuando palmeaban mi espalda y me deseaban un buen futuro.
-Toda la vida supe que siempre estarían juntos...- menciono con la voz cortada.
-¡Mamá! Ya me avergüenzas- mencione haciendo reír a la gente que nos acompañaba, excepto a una, la cual me miraba con un desdén de emociones en un solo rostro, las lagrimas en sus ojos me indicaban lo que esperaba, pero cuando me disponía a acercarme los brazos de mi hermano mayor me rodearon, atrapándome en el gentío.
-¿Donde esta Arabelle?- pregunte a Rogue, su madre.
-¡Felicidades muchacho! ¿ Prométeme que le dirás a Kathie que yo me encargo del vestido?-
-Claro, sabes que si Rogue eres la mejor en eso... ¿Donde esta Arabelle?-
-¡Te me casas! ¡Después de mucho! Son la pareja perfecta-
-Gracias, ¿Donde esta Arabelle?-
-En la casa, se sintió mal, pero me dijo que te desea lo mejor....-
-¿A donde vas?-
-¡Regreso en minutos!- mencione con la desesperación que tenía que verla, sabía que le debía un explicación, la velocidad en mis pies me hizo llegar pronto a su hogar, donde solo la luz de su habitación estaba encendida.
-¿Porque regresaste tan temprano mami...- se quedo estática al verme bajo el umbral de su habitación.
-Amor tengo que...-
-Por favor vete-
-¡No! nena tengo que-
-¡NO QUIERO ESCUCHARTE! ¡No ahora entiendes! ¡Prometiste no lastimarme como a cada mujer por la que pasa debajo de ti! ¡Prometiste tratarme diferente! ¡Prometiste dejarla! ¡Prometiste quedarte conmigo siempre! Me fuiste manipulando a tal grado de entregarme a ti sin mortificaciones, a enredarme en tus brazos cada vez que te necesitaba o de seguro cada vez que ella estaba ocupada, me hiciste rechazar a todo hombre por tus brazos y caricias vacías, ¡Prometiste que yo no sería quien saldría lastimada! ¿Como pudiste mentirme tanto?- Sabía que todo era verdad, pero el contrato con el papá de Kathie ahora que ella portaría mi nombre, estaba completamente cerrado, me acerque hasta tomar su húmedo rostro, pero el estallido en mi mejilla me hizo reaccionar.
-No quiero que me vuelvas a buscar, no quiero verte cerca de mi casa ni una vez más, eres muy poco hombre, le haces creer que la amas y te casas seguramente por su dinero y a mi me hiciste creer lo mismo seguramente por todas esas noches que te hice gritar...- Sabía que la perdería pero no me imaginaba que sería tan cruel, es mas en algún momento llegue a pensar que podríamos seguir con todo después de mi compromiso.
-Arabelle...-
-¡NO! Ya por favor déjame- suplico sosteniéndose de mi pecho, para tomar sorpresivamente mi rostro y besarme de una manera en la cual ella nunca lo hacía, sus labios estaban desesperados por tocar los míos, pero nunca perdía esa ternura que ella le brindaba, se separo tras unos minutos y me miro fijamente para escapar de mis brazos e introducirse al baño de su casa.

-TIEMPO DESPUÉS-
-¡YA! No podemos llegar tarde- grite presionando a mi hermano mayor.
-Ya voy, no tardo- salimos apresurados con los arreglos de flores hacia su casa.
-¡Felicidades!- exclame cuando ya le tenía entre mis brazos.
-Gracias, gracias muchacho- respondió como siempre solía decirme mientras sus manos aun me abrazaban.
-¡Viniste!-sus pequeños pero fuertes brazos, hicieron presencia en mis piernas, la alce para ver su rostro, el cual era el mismo que el de su hermosa hermana, solo que ella no tenía aquel solvente y enamorador carácter con el que Arabelle solía conquistar.
-¡Claro que si! Te lo prometí-río -¿Como estas?-
-Bien, muy bien...-
-¿Que te habías echo? No te vi mucho tiempo-
-Me fui a la ciudad con Arabelle y con Frank-
-¿Frank?-
-El amigo de Arabelle-
-¿Donde esta ella? ¿No vino?-
-¡sí! Es el cumpleaños de mamá...- río -¡Oh! Mírala...- gire mi rostro y era otra mujer completamente, su porte sencillo había cambiado a uno el cual los accesorios parecieran formar parte de su vida, aquellas botas vaqueras habían desaparecido para darle lugar a las altas zapatillas, los jeans y blusitas a cuadros habían cambiado por las faldas y las extravagantes blusas.
-¡Belle!- grite llamando la atención de su hermoso rostro y de su acompañante, acomode el saco que vestía y camine hacia ellos -¿Como estas?- interrogue besando su mejilla con sensualidad
-Bien- mostró inseguridad al fin y al cabo era la misma chica -¿Y tu?-
-Excelente- conteste rápido, observando al tipo que no soltaba su delicada cintura
-Frank Dosha- agrego alzando su mano, la tome y la estreche sonriendo a la hermosa mujer.
-John Terry- mencione mi nombre tan seguro, el cual antes era tan simplón pero ahora era dueño de medio New York.
-¿Eres amiga de Terry? Te mencione que quería conocerlo para algunos tratos...- le recrimino en la cara haciendo que mi sonrisa se alargara.
-Compartimos mas que una amistad de echo...- su rostro se deformo haciendo que uno el cual jamas le conocí apareciera.
-Se refiere a que somos mejores amigos, amor- ¿AMOR? ¿AMOR? En los meses que estuvimos juntos me llamo por ese seudónimo.
-Si ustedes dice- me miro de reojo -Iré por algo de beber, ¿Les traigo algo?-
-No, gracias- hablamos al tiempo, se retiro con paso apresurado, lo que indicaba mas que iba al sanitario que por una bebida. Justo cuando vi que nadie nos veía actúe.
-¡¿Que te sucede?!- interrogo cuando ejercía fuerza en su brazo.
-¿Es enserio? Es el por quien me rechazaste hace días- mencione molesto al recordar la llamada telefonica.
-¡Lo amo! ¿Entiende?-
-¿A él? ¿O a la fabulosa vida que te esta dando?-
-¡No soy mas esa niña del campo!-
-¡NI YO! ¡NI YO! Te amo no entiendes, ¿Que te ofrece el que yo no pueda?-
-Un futuro....-
-Sabes que puedo darte uno mejor-
-Un futuro seguro, porque lo prometió y estoy segura que cumple sus promesas...-
-¿Porque siempre regresas al pasado? ¡Lo hice por nosotros! ¡Ahora mírame!-
-¡YA DÉJAME! ¡Te prohibí que me buscaras más!- comencé a seguirla hacia el interior de su casa, la molestia entre ambos aun se sentía la fricción era demasiada -Lo amo- agrego una vez dentro, la rabia en mi exploto y aventé hacia el suelo una de las lamparas que adornaban su antigua casa -Me casare con él- agrego haciendo que la rabia fuera mas y golpeara la pared, justo a un lado suyo.
-Te amo- susurre una vez frente a su rostro, el cual tome sin apiadarme y comencé por degustar aquella droga de la cual estuve absorto mucho tiempo. Mis manos divagaban en sus mas formadas caderas, mientras sus manos exploraban debajo de mi saco.
-Estas loco- carcajeo- Te extrañe- menciono antes de fulminarnos con otro beso.

-MESES DESPUÉS-
-¿A que hora llega Frank?- interrogue subiendo el zipper de mi pantalón.
-No lose, no ha de tardar- menciono antes de besar mis labios y ayudarme con el nudo de la corbata, mientras mis manos seguían explorando sus caderas.
-El vuelo sale a las siete, ¿Paso por ti o te veo directo en el aeropuerto?-
-Dímelo tú-respondió mordiendo su labio inferior, sabiendo que me puede.
-¡Okey! paso por ti- bese sus labios antes de salir de su casa y dirigirme a la oficina para recoger mis cosas.
Regresaríamos al pueblo que vio nacer nuestro amor, aquel donde peleamos por primera vez como pareja establecida, aquel donde decidimos romper los lazos de amistad y unir nuestros labios, aquel que todas las noches tenía las estrellas mas brillantes, aquel pueblo que vivió con nosotros la primera vez de ambos, aquel que nos vio correr en círculos ante las mas torpes decisiones, aquel pueblo donde solo el vio nacer nuestra relación a escondidas y solo en unos días haría lo mismo con nuestro primer hijo, para comenzar a formar aquella vida que imagine.